La Dirección General de Tráfico es la pesadilla de muchos conductores. Especialmente, de aquellos que, conscientemente o por descuido, superan la velocidad máxima permitida; se encuentran con un radar de la DGT; y reciben a continuación, una multa de tráfico.

La DGT ha dado a los conductores una buena noticia en 2015: todos los radares serán visibles. Para evitar multas, nada mejor que conocer los distintos tipos de radares que hay en las carreteras españolas:

  • Radares de ‘foto rojo’: no son de los más frecuentes y están en los semáforos para identificar a los vehículos que no respetan las señales luminosas.

  • Radares móviles: están ubicados en vehículos camuflados -también en los helicópteros- y funcionan, indistintamente, con el automóvil parado (por ejemplo, en el arcén) o en circulación. El más potente de esta categoría puede barrer hasta seis carriles de una autovía.

  • Radar fijo: anunciado como “punto de control de velocidad”. Casi todos están en los márgenes de la carretera (protegidos por cabinas) y en pórticos o postes. Son los más frecuentes.

  • Radares de tramo: también son fijos y casi todos están ubicados en túneles. Su peculiaridad es que calculan la velocidad media de un coche entre dos puntos, como la entrada y salida del túnel.

Existe una gran tipología de multas, sin embargo los tipos de multas por exceso de velocidad son básicamente dos: graves y muy graves. La cuantía de la sanción y la retirada de puntos en el carné dependerá del exceso de velocidad. Las multas van de 100 a 600 euros y la pérdida de puntos de 0 a 6.

Con el nuevo reglamento, el umbral de tolerancia está en 7 kilómetros, cuando la velocidad sea inferior a 100 km por hora; o, por encima de esa velocidad, en el 7%.

Sin duda, la mejor prevención para evitar cualquier tipo de multa es ser responsable al volante y llevar a cabo una conducción responsable.